El término municipal más extenso de la Región, con un casco que se reconstruyó en buena parte y decenas de pedanías repartidas por la huerta y la sierra. Aquí la calefacción sí se usa, y eso cambia el trabajo.
Lorca ocupa un territorio inmenso: del casco histórico y los barrios altos a una corona de pedanías que llega hasta la costa por Ramonete y hasta la sierra por Zarcilla de Ramos, La Paca o Coy. Entre unas y otras hay diferencias de altitud, de clima y de infraestructura que se notan en cada instalación.
Al contrario que en el litoral, aquí la calefacción se usa de verdad. La ciudad está a unos 350 metros y las pedanías del norte bastante más arriba, con noches frías buena parte del invierno. Eso significa calderas con horas de funcionamiento, radiadores exigidos y circuitos que necesitan mantenimiento, no solo agua caliente sanitaria.
Hay además un factor propio de esta ciudad: una parte importante del parque de viviendas es relativamente reciente, fruto de la reconstrucción y de la obra nueva posterior al terremoto de 2011. Son instalaciones jóvenes, con equipos de condensación y, en muchos casos, con suelo radiante o preinstalación de aerotermia.
¿Te has quedado sin agua caliente o sin calefacción en Lorca? Cuéntanos qué aparato tienes y qué le pasa: te damos un precio cerrado antes de tocar nada. Pedir presupuesto gratis.
Estos son los doce servicios que prestamos en Lorca, pensados para un municipio donde conviven vivienda nueva en el casco, casas antiguas rehabilitadas y explotaciones agrícolas y ganaderas por todo el término.
Con la calefacción trabajando meses seguidos, aquí aparecen averías que en la costa apenas se ven: bombas circuladoras desgastadas, válvulas de tres vías que se quedan a medio recorrido y vasos de expansión que pierden precarga por ciclos térmicos continuos.
El otro gran bloque es el de siempre en esta tierra: intercambiadores de placas estrangulados por la cal. La diferencia es que en Lorca ese fallo se suma al desgaste por uso de calefacción, así que las calderas piden atención antes que en municipios de litoral.
La revisión reglamentaria de la caldera de gas toca cada dos años, pero en viviendas donde la calefacción funciona todo el invierno tiene mucho sentido hacerla anual. El desgaste no es comparable al de una casa que solo produce agua caliente.
El momento ideal es septiembre. Comprobar bomba, válvula, presión y combustión antes del primer frente frío evita quedarse sin calefacción en pleno diciembre, cuando toda la ciudad llama el mismo día.
En vivienda reconstruida o de obra nueva la sustitución es sencilla: el hueco, el conducto estanco y el desagüe de condensados ya están previstos. En casa antigua rehabilitada por partes, en cambio, hay que estudiar cada caso.
Al dimensionar tenemos en cuenta que aquí la caldera hace dos trabajos de verdad, agua caliente y calefacción, y no solo el primero. Quedarse corto de potencia se paga en confort los días de más frío.
Este es el municipio de la Región donde más claro se ve el ahorro. Con calefacción de uso intensivo y radiadores bien dimensionados, la caldera condensa muchas horas y la diferencia frente a un equipo antiguo se nota en cada factura.
La clave está en bajar la temperatura de impulsión y ajustar la curva de calefacción, algo que casi nadie hace tras la instalación. Es media hora de trabajo que cambia el consumo de todo el invierno.
En los barrios altos y en las pedanías siguen siendo muy habituales, casi siempre con bombona o propano. Cambiamos las piezas de encendido y de corte de seguridad, y limpiamos el paso de agua del aparato.
En invierno se repite una consulta muy de aquí: el calentador pierde fuerza en las mañanas frías. No suele ser avería, sino que el butano gasifica peor con temperaturas bajas. Se corrige protegiendo la bombona o pasando a propano.
Frecuentes en pisos de alquiler y en viviendas rehabilitadas donde se prescindió del gas. Cambiamos la resistencia y el ánodo, comprobamos el termostato de seguridad y sacamos la cal del depósito.
En pedanías abastecidas por depósito propio, además del ánodo conviene revisar el filtro de entrada: el agua trae más partículas y el fondo del termo se llena mucho antes que con agua de red.
En la vivienda nueva de la ciudad es cada vez más común, sobre todo combinada con suelo radiante. El clima lorquino es favorable, aunque hay que dimensionar con algo más de margen que en la costa por las noches frías del interior.
En pedanías altas como Zarcilla de Ramos, La Paca o Coy, donde hiela con cierta frecuencia, conviene elegir equipos preparados para trabajar con bajas temperaturas exteriores y valorar un apoyo para los días extremos.
Aquí la instalación de radiadores no es decorativa: se usa. Por eso el equilibrado y la limpieza del circuito tienen un efecto directo en el confort y en el consumo, más que en cualquier municipio costero de la Región.
En viviendas grandes y de dos plantas, muy comunes en el casco y en las pedanías, es habitual encontrar la planta alta caliente y la baja fría. Se resuelve ajustando detentores y, si hace falta, cambiando dos o tres radiadores mal dimensionados.
La reconstrucción y la obra nueva posterior dejaron en la ciudad bastante vivienda con suelo radiante, un sistema que aquí sí luce: con inviernos de verdad, la temperatura uniforme y la baja temperatura de impulsión se aprovechan al máximo.
Atendemos tanto instalaciones nuevas como averías en circuitos existentes: equilibrado de colectores, cabezales bloqueados, lavado de bucles y localización de fugas con cámara termográfica sin levantar toda la vivienda.
En el casco urbano hay red de gas natural en buena parte de las calles y tramitamos altas completas con su certificado. En las pedanías el trabajo es de propano en depósito, con sus distancias y ventilaciones reglamentarias.
También corregimos las anomalías de la inspección periódica. En vivienda rehabilitada aparecen a menudo instalaciones mixtas, con tramos nuevos y otros antiguos que nadie tocó, y ahí es donde suelen saltar los problemas.
En el término lorquino el gasóleo tiene mucha presencia: cortijos, casas de campo, explotaciones ganaderas y viviendas de pedanías alejadas de la red. Hacemos su revisión completa cada año: hollin retirado, consumibles renovados y rendimiento comprobado con analizador.
El pellet crece cada año en esta zona, favorecido por el consumo alto de calefacción y por el espacio disponible para el silo. Con varios meses de uso invernal, el cambio suele recuperarse en pocas temporadas.
El agua del Guadalentín es dura, y en un municipio donde además se usa mucha agua caliente todo el año, la incrustación es constante. Se nota en el intercambiador de la caldera, en la resistencia del termo y en la grifería.
En vivienda con calefacción hay un efecto añadido: el circuito, si se rellena a menudo con agua de red y sin inhibidor, acumula cal y lodos que acaban por castigar la bomba. Tratar el agua protege las dos partes de la instalación, no solo el agua caliente sanitaria.
En un término tan grande y con inviernos reales, no vale el mismo enfoque que en la costa.
La Hoya, Purias, Torrecilla, Almendricos, Zarcilla de Ramos, La Paca, Coy, Ramonete y el resto del término.
Equilibrado, purgado y limpieza de circuito, no solo agua caliente. Aquí la instalación se usa meses.
Limpiezas anuales, quemadores y silos para casas de campo y explotaciones.
Preparamos la instalación antes del primer frío, con agenda tranquila y repuestos disponibles.
Buena parte del parque residencial lorquino se levantó o se rehabilitó a fondo tras 2011. Aquellas instalaciones, que entonces eran nuevas, están entrando ahora en la edad de su primer mantenimiento serio.
Lo que más nos encontramos en esas viviendas es el efecto de no haber tocado nada desde la entrega: calderas de condensación funcionando con los parámetros de fábrica, circuitos de suelo radiante nunca equilibrados y filtros desfangadores sin limpiar desde el primer día. Nada de eso es una avería, pero todo junto se traduce en consumos más altos de lo necesario y en un desgaste que sí acabará dando problemas.
Una puesta a punto de esas instalaciones —ajuste de curva de calefacción, equilibrado de colectores, limpieza de filtro y comprobación de la combustión— devuelve rendimiento y alarga la vida del equipo. Es de lo más rentable que se puede hacer en una vivienda de esa generación.
Entre Ramonete, casi en la costa, y Coy o Doña Inés, en la zona alta, hay una diferencia de clima que obliga a plantear soluciones distintas dentro del mismo municipio.
En las pedanías del litoral y del llano, con inviernos suaves, tiene sentido apostar por aerotermia y por soluciones eléctricas para el agua caliente. En las pedanías altas, donde hiela con frecuencia, la biomasa y el gasóleo siguen siendo muy competitivos, y si se opta por bomba de calor hay que dimensionarla con margen y elegir un equipo preparado para trabajar con frío.
Cuando nos pides presupuesto, lo primero que preguntamos no es la marca de tu caldera, sino en qué punto del término estás. La respuesta cambia bastante la recomendación.
El término municipal es el más extenso de la Región y reúne casco urbano, huerta, sierra y una franja de costa. Estas son las zonas que más cubrimos:
Si vives en diseminado o en un cortijo alejado, mándanos la ubicación y organizamos la visita agrupándola con otras de la misma zona. Así el desplazamiento no se dispara.
Cada avería y cada instalación son distintas (marca, antigüedad, si hay que adaptar humos o gas), pero estas horquillas te dan una referencia. Precio cerrado antes de tocar nada.
Precios orientativos, IVA no incluido. El presupuesto final se cierra sin compromiso tras revisar el equipo y la instalación.
Sí, a todas. La Hoya, Purias, Almendricos, Zarcilla de Ramos, La Paca, Coy, Ramonete y el resto del término entran en nuestra zona de trabajo; agrupamos visitas por zona para que el desplazamiento no encarezca el servicio.
La norma marca cada dos años en calderas individuales de gas, pero con uso intensivo recomendamos revisión anual. El desgaste de bomba, válvula de tres vías y quemador no tiene nada que ver con el de una vivienda que solo hace agua caliente.
Lo más habitual es que nunca se haya equilibrado el colector o que algún cabezal electrotérmico esté bloqueado. Se resuelve en el armario de colectores, sin tocar el suelo. Si hubiera pérdida de presión, entonces sí habría que buscar fuga.
Con consumo alto y espacio para el silo, en Lorca sale bien la cuenta: la calefacción se usa muchos meses y eso acorta el plazo de recuperación. Te lo calculamos con tus litros anuales antes de decidir.
Los equipos actuales siguen dando calor por debajo de cero, pero pierden rendimiento. En Coy, La Paca o Zarcilla conviene dimensionar con margen y elegir máquina preparada para frío; en el llano y hacia la costa no hay problema.
Sí. Salas de calderas de comunidad, naves ganaderas con producción de agua caliente y locales con equipos de más de 70 kW, con el contrato y el registro documental que exige el reglamento.
También trabajamos en el resto de la comarca. Consulta tu localidad o vuelve a la página de Alto Guadalentín.
Atendemos toda la comarca del Alto Guadalentín. Si tu vivienda está en Águilas o Puerto Lumbreras, el servicio es el mismo y los tiempos de respuesta, muy parecidos.
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Cuéntanos qué necesitas y te respondemos enseguida.